El aceite de oliva en EE. UU. eleva su listón: NAOOA endurece su sistema de certificación

El sector del aceite de oliva en Estados Unidos da un paso más en materia de control y calidad. La North American Olive Oil Association (NAOOA) ha decidido reforzar los requisitos de su sello “Certificado por NAOOA”, que ya respalda cerca de la mitad del aceite de oliva de marca que se comercializa en el país.

Lejos de ser una iniciativa marginal, este programa se ha convertido en una referencia dentro del mercado estadounidense. En el último año ha reunido casi un centenar de productos —incluyendo marcas de distribuidor— y destaca por aplicar controles periódicos mediante muestreos aleatorios directamente sobre productos disponibles para el consumidor.

Durante años, la principal preocupación del consumidor ha sido la autenticidad del aceite de oliva. Sin embargo, los datos más recientes indican que ese temor empieza a disiparse. Las pruebas realizadas por la asociación sobre las principales marcas no han detectado adulteraciones, lo que sugiere que el mercado ha alcanzado un nivel sólido en términos de pureza.

Este cambio de escenario está desplazando el foco hacia otros aspectos: calidad sensorial, frescura y confianza en el producto. No es casualidad que la mayoría de las consultas que recibe la asociación sigan girando en torno a la composición del aceite, lo que evidencia un consumidor cada vez más exigente e informado.

Con este nuevo enfoque, la NAOOA ha decidido elevar sus propios criterios más allá de las referencias internacionales. La revisión del sello introduce cambios relevantes que afectan tanto a parámetros químicos como a la gestión de la cadena de suministro.

Entre ellos, destaca la reducción del nivel máximo de acidez permitido en el virgen extra, así como un acortamiento del periodo recomendado de consumo. A esto se suman nuevos mecanismos de seguimiento de calidad, un refuerzo de los controles analíticos y la obligación de someter las instalaciones a auditorías externas.

Además, el programa inicia su expansión fuera de EE. UU. con su llegada a Canadá, en un movimiento que apunta a su futura internacionalización.

El endurecimiento de estos requisitos coincide con un momento de crecimiento del consumo. El aceite de oliva ya está presente en más de la mitad de los hogares estadounidenses, consolidándose como un producto cada vez más habitual en la dieta.

No obstante, este avance se produce en un contexto incierto, donde factores como los aranceles podrían afectar al precio final. En este escenario, reforzar la confianza del consumidor se convierte en una prioridad estratégica para sostener la demanda.

Ante la falta de una normativa federal específica, el programa de la NAOOA funciona como un sistema de autorregulación para el sector. Para las empresas, no solo representa una garantía de calidad, sino también una forma de diferenciarse en un mercado altamente competitivo.

En definitiva, la estrategia pasa por blindar la categoría mediante mayor control, transparencia y exigencia técnica, en un entorno donde las tensiones comerciales y la dependencia de importaciones siguen marcando el ritmo del mercado.