El aceite de oliva gana peso en la política alimentaria de EE. UU. pese a los aranceles

El director ejecutivo de la North American Olive Oil Association (NAOOA), Joseph R. Profaci, repasó la evolución del mercado estadounidense del aceite de oliva en los dos últimos años en su ponencia «El mercado americano del aceite de oliva». La intervención formó parte de la jornada «El sector del aceite de oliva del presente. Entre la estrategia y la operativa», organizada por Grupo Interóleo, con el patrocinio de Amenduni, Caja Rural de Jaén, Grupo Migasa y Sanitas, y la colaboración del Olive Oil World Congress.

Profaci partió de los datos del Servicio de Investigación Económica del USDA de noviembre de 2024. Según estos datos, Estados Unidos consume en torno a 400.000 toneladas de aceite de oliva, aproximadamente el 15 % del consumo mundial. En las dos últimas décadas, el crecimiento se ha concentrado en los aceites de oliva vírgenes y vírgenes extra, mientras que el consumo de refinado se ha mantenido prácticamente estable.

A partir de ahí, Profaci construyó su relato por capítulos, a modo de metáfora, con el lenguaje del cine de Sergio Leone.

Un marco comercial en evolución

En el primer capítulo de la «película», Profaci recorrió la secuencia de decisiones comerciales que ha vivido el aceite de oliva en el último año y medio. En abril de 2025 entraron en vigor los aranceles recíprocos al amparo de la ley IEEPA. En febrero de 2026, el Tribunal Supremo resolvió que esa norma no amparaba la imposición de aranceles. Pocos días después se aprobó un recargo temporal del 10 % durante 150 días. En julio de 2026, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) anunció aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % en virtud de la Sección 301, que no contemplan una exención específica para el aceite de oliva. A 18 de septiembre, según explicó, el procedimiento judicial sobre estos aranceles seguía abierto ante el Tribunal de Comercio Internacional y la medida continuaba vigente.

En este escenario, la NAOOA trabaja para que el aceite de oliva se incluya en el Anexo A de productos exentos. A juicio de Profaci, el aceite de oliva merece un tratamiento acorde con sus características, porque es un alimento saludable que la producción estadounidense no alcanza a cubrir. La asociación ha trasladado este planteamiento al Consejo Oleícola Internacional y ha animado a los países productores a incorporarlo en sus negociaciones bilaterales con Estados Unidos. El ponente reconoció que es difícil anticipar cuánto durará el marco actual y recomendó al sector seguir de cerca su evolución.

La salud, a favor del aceite de oliva

El segundo capítulo de la «película» lo dedicó a la relación entre alimentación y salud, un terreno en el que, a su juicio, el aceite de oliva sale reforzado. Profaci explicó que el debate abierto por la FDA sobre la definición de los alimentos ultraprocesados ha situado el grado de procesamiento en el centro de la conversación. En ese debate, el aceite de oliva virgen parte con ventaja, con un contenido en grasas trans igual o inferior al 0,1 %, inferior al de otros aceites vegetales.

Esa misma preocupación por la salud está llegando a los programas sanitarios. En septiembre de 2026, un grupo de congresistas pidió a los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid que los planes Medicare Advantage puedan ofrecer alimentos saludables a las personas mayores con enfermedades crónicas. Profaci vio ahí una vía para el aceite de oliva y presentó una propuesta de investigación con NourishedRx: una intervención de seis meses con 500 beneficiarios de Medicare, siguiendo un protocolo de dieta mediterránea con dos litros de aceite de oliva virgen extra al mes por persona. El objetivo, explicó, es generar evidencia para que el AOVE pueda llegar a formar parte de la atención sanitaria.

Protagonista de la política alimentaria

En el tercer capítulo, Profaci describió cómo el aceite de oliva ha ganado protagonismo en la política alimentaria estadounidense. Citó la nueva definición de «saludable» de la FDA, aprobada en diciembre de 2024, que incluye expresamente el aceite de oliva 100 %. También mencionó las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030, publicadas en enero de 2026, que recomiendan priorizar los aceites con ácidos grasos esenciales, como el de oliva. Para ilustrar el cambio, comparó la pirámide alimentaria de 1992, que pedía moderación con las grasas, con la nueva imagen Eat Real Food, en la que la botella de aceite de oliva ocupa un lugar destacado. Esa imagen se ha trasladado también a la comunicación institucional y a los productos promocionales del movimiento MAHA (Make America Healthy Again).

El consumidor responde

Los consumidores parecen haber respondido. Según datos de Google Keyword Planner, las búsquedas de «extra virgin olive oil» alcanzan las 246.000 mensuales, con un crecimiento interanual del 22 %, mientras que las del resto de aceites y grasas descienden. Es el término más buscado entre los aceites de cocina y el único que crece. Por detrás quedan «olive oil» y el aceite de coco, con 135.000 búsquedas cada uno, el ghee, con 110.000, y la colza o canola y el sebo de vacuno, con 74.000. Todos registran caídas de entre el 18 % y el 33 %. En conjunto, el aceite de oliva concentra más del 40 % de las búsquedas de aceites analizadas.

Qué busca el consumidor estadounidense

Profaci destacó especialmente el análisis de los motivos de esas búsquedas, porque revela qué quiere saber el consumidor estadounidense sobre el aceite de oliva. Las búsquedas relacionadas con salud y nutrición son las más numerosas, con más de 200.000. Les siguen muy de cerca las consultas sobre uso en cocina y punto de humo, también en torno a las 200.000. A continuación aparecen las búsquedas sobre confianza, calidad y autenticidad del producto, cerca de 70.000, y las de comparación y evaluación de productos, unas 55.000. El precio apenas supone en torno al 1,5 % de las búsquedas.

A juicio de Profaci, el consumidor estadounidense se interesa por lo que el aceite de oliva virgen extra aporta a su salud y por cómo utilizarlo en la cocina, y esa es la base sobre la que seguir construyendo el valor del producto en este mercado.

El mercado más importante del mundo

En este contexto, el director ejecutivo de la NAOOA apuntó que la petición de la organización para crear un Olive Oil Board de investigación y promoción podría avanzar de cara a 2027-2028, con un presupuesto estimado de más de seis millones de dólares anuales. A su juicio, el mayor protagonismo del aceite de oliva en la política alimentaria también puede impulsar el establecimiento de una norma de identidad específica para el producto.

Profaci concluyó que Estados Unidos sigue siendo el mercado más importante del mundo para el aceite de oliva y que el nuevo enfoque en la alimentación saludable refuerza más que nunca ese argumento. Según dijo, las empresas que apuesten por la distribución y la producción en el país serán las que más se beneficien del crecimiento del consumo previsto para los próximos años.

«El Bonito»: el aceite de oliva, en la política alimentaria oficial

El ponente destacó dos hitos. El primero es la nueva definición de «saludable» de la FDA, de diciembre de 2024, que incluye expresamente el aceite de oliva 100 %. El segundo son las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030, publicadas en enero de 2026, que recomiendan priorizar aceites con ácidos grasos esenciales, como el aceite de oliva.

Profaci contrapuso la pirámide alimentaria de 1992, que pedía consumir las grasas con moderación, con la nueva imagen oficial «Eat Real Food», en la que el aceite de oliva aparece de forma destacada. Esa imagen se ha trasladado también a la comunicación institucional y a los productos promocionales del movimiento MAHA (Make America Healthy Again).

Los consumidores parecen haber respondido. Según datos de Google Keyword Planner, las búsquedas de «extra virgin olive oil» alcanzan las 246.000 mensuales, con un crecimiento interanual del 22 %, mientras que las del resto de aceites y grasas descienden. Las búsquedas relacionadas con salud y nutrición son las más numerosas.

Profaci concluyó que los aranceles perjudican a consumidores y a la industria, y que corresponde a los países productores negociar una exención. Advirtió además que es difícil prever cuánto durará el actual régimen arancelario, por las presiones políticas y judiciales.

En el lado positivo, señaló que la agenda MAHA ha creado un entorno muy favorable para el crecimiento del consumo. También indicó que la petición de la NAOOA para crear un Olive Oil Board de investigación y promoción parece encaminada para 2027-2028, con un presupuesto estimado de más de 6 millones de dólares anuales. A su juicio, el nuevo protagonismo del aceite de oliva en la política alimentaria aumenta la presión sobre la FDA para establecer una norma de identidad para el producto.

Por último, reafirmó que EE. UU. es el mercado más importante del mundo para el aceite de oliva. Las empresas que inviertan en distribución y producción en ese país, concluyó, se beneficiarán del crecimiento del consumo previsto para los próximos años.