¿Qué es «Els Millors Olis» y cuál es su principal misión dentro del sector del aceite de oliva?
«Els Millors Olis» es una iniciativa que identifica, reconoce y da visibilidad a los mejores aceites de oliva virgen extra elaborados en Cataluña. Su misión va más allá de conceder un premio: busca poner en valor la calidad sensorial, el trabajo de los productores y la extraordinaria diversidad oleícola de nuestro territorio. También pretende acercar estos aceites al consumidor, favorecer su presencia en la gastronomía y contribuir a que el aceite catalán de alta calidad tenga un mejor posicionamiento comercial, tanto dentro como fuera de Cataluña.
¿Cómo se desarrolla el proceso de cata y evaluación de los aceites y quiénes integran el panel de expertos?
La evaluación se desarrolla en dos fases y mediante catas a ciegas, de manera que cada aceite se valora exclusivamente por lo que expresa en la copa. En una primera fase intervienen los catadores oficiales del Panel de Cataluña, que analizan el perfil sensorial y seleccionan los aceites con mayor puntuación. En la segunda participa un jurado mixto, con miembros del Panel Oficial y catadores internacionales de reconocida experiencia y prestigio, que vuelven a calificar los aceites que habían quedado mejor puntuados en la primera fase. Este sistema combina rigor técnico, independencia y una mirada amplia sobre el producto.
¿Qué características diferencian a un aceite premiado del resto de las muestras presentadas?
La ausencia de defectos es solamente el punto de partida. Un aceite premiado destaca por la limpieza y frescura de sus aromas, su complejidad, la armonía entre el frutado, el amargo y el picante, y la persistencia que deja en boca. También valoramos su personalidad y su capacidad para expresar una variedad, un territorio o una forma concreta de elaboración. En definitiva, buscamos aceites equilibrados y técnicamente impecables, pero también aceites que emocionen, que resulten reconocibles y que dejen un recuerdo claro después de la cata.
¿Qué impacto tiene para un productor obtener un premio o ser finalista en términos de prestigio, comercialización y proyección internacional?
El reconocimiento aporta credibilidad y diferenciación en un mercado cada vez más competitivo. Para un productor, ser premiado o finalista supone contar con una valoración independiente que respalda la calidad de su aceite y que puede utilizarse como argumento comercial ante distribuidores, restauradores y consumidores. Además, la presencia en la guía y en las acciones de promoción genera visibilidad y facilita el acceso a nuevos canales y mercados. Un premio no sustituye el trabajo comercial, pero sí puede abrir puertas y convertir una gran calidad técnica en una historia más fácil de comunicar y vender.
Desde su creación, ¿cómo ha evolucionado el nivel de calidad y la diversidad de los aceites que participan en el concurso?
Aunque el concurso todavía es una iniciativa joven, su evolución ha sido muy significativa. Hemos pasado de 132 aceites en la primera edición a 186 en la segunda, lo que demuestra el interés creciente del sector. Pero no se trata únicamente de cantidad: observamos aceites cada vez más precisos, mejor elaborados y con perfiles sensoriales más definidos. También ha aumentado la diversidad, con pequeños y grandes productores, aceites ecológicos, monovarietales y proyectos de recuperación de variedades autóctonas. Cataluña está aprendiendo a mostrar no un único estilo de aceite, sino todo un mosaico de identidades oleícolas.
Desde su experiencia como directora del concurso, ¿qué papel considera que desempeñan iniciativas como el Olive Oil World Congress en la promoción de la excelencia y la cultura del aceite de oliva a nivel internacional?
Desde mi experiencia al frente del Panel Oficial, considero que estas iniciativas son fundamentales porque conectan ámbitos que durante demasiado tiempo han avanzado por separado: producción, análisis sensorial, ciencia, salud, gastronomía, sostenibilidad y comercialización. El Olive Oil World Congress permite compartir conocimiento entre países productores y consumidores, conocer nuevas investigaciones y afrontar retos comunes. La excelencia no solo debe conseguirse; también debe explicarse y hacerse comprensible para la sociedad. Estos encuentros ayudan a construir un lenguaje común y a presentar el aceite de oliva como un alimento contemporáneo, innovador y con una enorme relevancia internacional.
¿Cuáles son los principales retos y objetivos de «Els Millors Olis» para los próximos años?
Uno de nuestros principales objetivos es consolidar el prestigio y la credibilidad del concurso, manteniendo siempre un sistema de evaluación riguroso, independiente y transparente. También queremos ampliar la participación, reforzar la proyección internacional de los aceites seleccionados y acercar la cultura del aceite a nuevos públicos, especialmente a los consumidores más jóvenes. Otro gran reto es seguir dando visibilidad a la diversidad varietal catalana, a los pequeños productores y a los proyectos ligados al territorio. Calidad, sostenibilidad, formación y comercialización deben avanzar juntas para que la excelencia genere también valor económico y futuro para el sector.
Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los productores que aún no participan en «Els Millors Olis» y qué los animaría a dar el paso?
Les diría que participar ya representa una oportunidad, independientemente de obtener un premio, ya que todos los aceites evaluados con una puntuación superior a 80 puntos aparecerán en la “Guía dels Millors Olis d´Oliva Verge Extra de Catalunya”. Presentar un aceite permite contrastar el propio trabajo con criterios profesionales, conocer su posición dentro del sector y obtener una referencia útil para seguir mejorando. Además, detrás de cada muestra existe una historia, un territorio y muchas horas de esfuerzo que merecen ser conocidos.