Estados Unidos se ha consolidado como el tercer mercado mundial de aceite de oliva, con un consumo que supera las 400.000 toneladas anuales y se aproxima ya al de los dos grandes países consumidores: España, con unas 500.000 toneladas, e Italia, con 460.000. Es también el segundo cliente exterior del sector español, que en algunos ejercicios ha superado los 1.000 millones de euros de facturación en ese destino.
Sobre ese escenario, la Interprofesional del Aceite de Oliva Español ha presentado en el Rockefeller Center de Nueva York la campaña de promoción más ambiciosa de su historia: tres años de duración, 22 millones de euros de presupuesto y la marca global Aceites de Oliva de España como paraguas, bajo el lema Todo en una Gota.
Un contexto de mercado en transformación
La iniciativa llega en un momento de reajuste. Según las estadísticas oficiales estadounidenses, las importaciones totales del país hasta mayo se situaron en torno a las 172.000 toneladas, un 9,12% menos que en el mismo periodo del año anterior. España aportó 54.778 toneladas, cerca del 32% del total, con un descenso del 21,45% interanual que le ha hecho ceder por escaso margen la primera posición en favor de Túnez.
La diferencia de posicionamiento entre ambos orígenes resulta significativa en términos de valor: el producto español se comercializó a 5,37 dólares por kilo, frente a los 4,01 dólares de media del tunecino. El marco arancelario aplicado al aceite de oliva europeo explica buena parte de este movimiento, en un mercado donde las organizaciones agrarias vienen reclamando además atención a las garantías de calidad y seguridad alimentaria de los aceites procedentes de terceros países.
Diferenciación por origen y diversidad varietal
El eje estratégico de la campaña es la vinculación del producto con su país de origen y la puesta en valor de la diversidad de los aceites españoles, con el virgen extra como protagonista.
Durante la presentación, el chef y autor Andy Baraghani, colaborador de The New York Times Cooking, señaló que el consumidor estadounidense empieza a comprender que el aceite de oliva no es un producto homogéneo y que, en el caso español, presenta un marcado carácter regional. A su juicio, la comprensión de esa diversidad se está incorporando progresivamente a la cocina estadounidense.
Javier Sierra, consejero de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Embajada de España en Estados Unidos, apuntó que la acción debería contribuir a reducir la distancia entre el liderazgo comercial de las empresas españolas en aquel país y una imagen de España aún poco construida entre los consumidores estadounidenses.
Teresa Pérez, gerente de la Interprofesional, subrayó que el esfuerzo llega en el momento en que resulta más necesario, cuando las tensiones comerciales pueden poner en cuestión un liderazgo alcanzado hace ya una década.
La campaña ha arrancado con sus primeras acciones digitales y de exterior, entre ellas la presencia publicitaria en los taxis de Nueva York.