El aceite de oliva respira: más producción y un mercado con nuevas oportunidades

Durante los últimos años, el aceite de oliva ha vivido una de las etapas más complejas de su historia reciente. Sequías prolongadas, cosechas cortas y un mercado sometido a una fuerte presión llevaron los precios a niveles récord y colocaron al sector en el centro de la conversación social. El Informe Anual de Coyuntura 2025 muestra ahora un cambio de escenario claro: la campaña 2024/2025 supone el inicio de una fase de normalización, con más aceite disponible, un mercado menos tensionado y un horizonte que invita a pensar en oportunidades más que en urgencias.

Este análisis anual lo elabora la Cátedra Caja Rural de Jaén “José Luis García-Lomas Hernández”, un equipo universitario especializado en economía y comercialización oleícola, y está dirigido por Manuel Parras Rosa. El documento se presenta como una herramienta para entender la evolución del sector, pero también como una toma de posición técnica sobre los asuntos que más influyen en el mercado del aceite.

Del desabastecimiento al reequilibrio

Tras dos campañas marcadas por la escasez, la recuperación productiva ha sido uno de los factores decisivos de este nuevo contexto. El aumento de la oferta ha permitido garantizar el suministro, reducir la incertidumbre y corregir unos precios que se habían vuelto difíciles de sostener tanto para el consumidor como para muchos operadores de la cadena.

El informe plantea una lectura relevante: la bajada de precios no es solo una corrección, sino un retorno a valores más compatibles con el consumo y la estabilidad del mercado. En lugar de hablar de crisis, el documento sugiere interpretar este momento como un ajuste necesario tras un periodo excepcional.

Un consumidor que puede volver

Uno de los grandes retos que deja la etapa anterior es el consumo. El encarecimiento del aceite de oliva provocó cambios en los hábitos de compra, sustituciones por otros aceites y una pérdida de presencia en algunos hogares. Con el nuevo escenario de precios más accesibles, el sector tiene ahora una oportunidad estratégica para reconectar con el consumidor.

Y aquí el reto no es menor: no se trata solo de vender más litros, sino de recuperar confianza y hábitos, y de reforzar la idea de que el aceite de oliva —especialmente en sus categorías de mayor calidad— no es un lujo puntual, sino un alimento central de la dieta y la cultura mediterránea.

Menos improvisación, más coordinación

Otro de los ejes del análisis es la organización del propio sector. El documento insiste en que los altibajos recientes no se explican únicamente por la meteorología o por la producción, sino también por cómo se gestionan las expectativas y por el grado de coordinación entre operadores. El mensaje es claro: con un mercado tan sensible, la planificación y la transparencia pesan casi tanto como las cosechas.

La coyuntura actual se presenta, por tanto, como una ocasión para avanzar hacia un modelo más profesionalizado: mejor lectura del mercado, decisiones menos reactivas y un funcionamiento más ordenado de la cadena, desde el olivar hasta el lineal.

Más allá del precio: el valor como estrategia

El informe no se queda en el corto plazo. Buena parte de su contenido mira hacia el futuro y pone sobre la mesa los grandes debates que marcarán la evolución del sector oleícola en los próximos años. Entre ellos, el encaje del olivar en la nueva PAC, el papel creciente de la olivicultura ecológica, la necesidad de modernizar explotaciones para ganar eficiencia y resiliencia, y la importancia de crear valor en origen.

En este punto, la calidad y la diferenciación aparecen como herramientas decisivas: figuras de calidad, reputación, trazabilidad y posicionamiento en mercados que valoren el producto por lo que es —y no únicamente por su precio—.

Un contexto internacional que también importa

El informe recuerda que el sector oleícola no opera en aislamiento. La evolución del comercio exterior, el crecimiento de competidores, y los cambios en la demanda internacional condicionan de forma directa el equilibrio interno. Contar con una oferta más estable y con un mercado menos tensionado mejora la capacidad de España para consolidar clientes y defender su papel como actor clave en el tablero mundial del aceite de oliva.

Oportunidad, no complacencia

En conjunto, el Informe Anual de Coyuntura 2025 lanza una idea divulgativa fácil de resumir: el sector respira, pero no debe relajarse. La campaña 2024/2025 abre una etapa con más margen de maniobra, pero también con nuevos desafíos. Recuperar consumo, ordenar el mercado y avanzar hacia un modelo más equilibrado dependerá de cómo se aproveche este momento.

El aceite de oliva deja atrás la urgencia y entra en una fase en la que la clave ya no es sobrevivir, sino construir futuro: más estabilidad, más estrategia y más valor.