Joan Gòdia Tresánchez. Director General d'Empreses Agroalimentàries, Qualitat i Gastronomia
¿Cómo valora la situación actual del sector oleícola catalán y cuáles considera que son sus principales fortalezas?
El sector oleícola catalán se encuentra ante un escenario complejo, pero también lleno de oportunidades. Tenemos que afrontar retos importantes como la evolución de los costes de producción, la volatilidad de los mercados y, especialmente, los efectos del cambio climático. Sin embargo, Cataluña cuenta con unas fortalezas extraordinarias: una gran diversidad de variedades autóctonas, un patrimonio olivarero de enorme valor, productores con mucho conocimiento y experiencia, y una cultura gastronómica que reconoce el aceite de oliva como un producto esencial. Además, contamos con cinco denominaciones de origen y con aceites capaces de competir por calidad y diferenciación en los mercados más exigentes. El gran reto es conseguir que esa calidad se traduzca también en una mayor rentabilidad para quien produce el aceite.
¿Cómo describiría la relación entre los productores de aceite de oliva y la Administración? ¿Cuáles son las principales demandas del sector?
La relación debe ser necesariamente de colaboración. El sector necesita una Administración próxima, que conozca la realidad del campo y que sea capaz de acompañar a los productores en un momento de transformación tan importante. Entre las principales demandas están facilitar el relevo generacional, apoyar la modernización de las explotaciones y de las almazaras, mejorar la gestión del agua y ayudar al sector a adaptarse al cambio climático. También es importante reducir la carga burocrática y desarrollar políticas de promoción que permitan poner en valor el aceite catalán tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Y hay una cuestión fundamental: debemos garantizar que producir aceite de calidad sea una actividad económicamente viable. Sin rentabilidad no habrá futuro para el olivar.
¿Qué hace falta para que el consumidor valore mejor un aceite de oliva virgen extra de calidad y entienda las diferencias frente a otras categorías?
Creo que necesitamos generar más cultura del aceite de oliva. El consumidor debe saber que no todos los aceites son iguales y que detrás de un buen virgen extra hay una variedad, un territorio, un momento de cosecha, un proceso de elaboración y un trabajo del productor. Hay que explicar de una manera sencilla las diferencias entre las distintas categorías, pero también enseñar a apreciar los atributos sensoriales de un buen aceite. Las catas, la educación gastronómica y una información más clara en los restaurantes y en los puntos de venta pueden ayudar mucho. Al final, cuando el consumidor entiende lo que está comprando, deja de ver el aceite únicamente como una materia prima y empieza a valorarlo como un alimento de calidad, igual que sucede con otros productos gastronómicos.
El relevo generacional es uno de los grandes desafíos del campo. ¿Qué papel están desempeñando los jóvenes agricultores en el futuro del sector oleícola catalán?
Los jóvenes son absolutamente fundamentales. Y creo que debemos dejar de hablar de ellos únicamente como el relevo de los agricultores actuales. Son también los protagonistas de una nueva manera de entender el sector. Están incorporando tecnología, agricultura de precisión, nuevas herramientas de comercialización y comunicación, venta directa y una mayor preocupación por la sostenibilidad. Muchos jóvenes tienen también una visión más orientada a diferenciar el producto y a explicar su historia al consumidor. Por eso es imprescindible facilitar su incorporación al campo: acceso a la tierra, financiación, formación, acompañamiento técnico y unas condiciones que permitan desarrollar un proyecto empresarial viable. Si conseguimos que un joven vea el olivar como una oportunidad profesional y no solamente como una actividad tradicional, estaremos construyendo el futuro del sector.
¿Cómo está afectando el cambio climático a la producción de aceite de oliva en Cataluña y qué estrategias están adoptando los productores para adaptarse?
El cambio climático ya no es una cuestión de futuro; es una realidad que estamos viviendo en el campo. La falta de agua, las temperaturas extremas y los cambios en los ciclos de floración y maduración están aumentando la incertidumbre de las cosechas. Ante esta situación, el sector está trabajando en diferentes estrategias. La optimización del uso del agua es fundamental allí donde existe disponibilidad de riego, pero también lo son una mejor gestión del suelo, las cubiertas vegetales, la agricultura de precisión y la adaptación de las prácticas agronómicas. También debemos avanzar en investigación y conocimiento para saber qué variedades y qué sistemas de cultivo pueden ofrecer una mayor capacidad de adaptación. El objetivo no es únicamente producir más, sino conseguir que el olivar siga siendo viable y sostenible en las condiciones climáticas que tendremos en los próximos años.
¿Qué características hacen único al aceite de oliva catalán y qué oportunidades existen para reforzar su posicionamiento en los mercados nacionales e internacionales?
Una de nuestras grandes fortalezas es precisamente la diversidad. Cataluña tiene variedades autóctonas con perfiles sensoriales muy diferentes, además de territorios y paisajes olivareros con una personalidad propia. Las DOP, la gastronomía catalana, el oleoturismo y la exportación especializada ofrecen muchas oportunidades.
Desde su experiencia, ¿qué papel desempeñan iniciativas como el Olive Oil World Congress para impulsar la innovación, la sostenibilidad y la proyección internacional del sector?
Iniciativas como el Olive Oil World Congress son fundamentales, ya que son espacios que conectan productores, investigadores, empresas, instituciones y mercados internacionales. Su valor está especialmente en compartir conocimiento, detectar tendencias, fomentar la innovación y dar visibilidad internacional al sector oleícola.
Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar tanto a los consumidores como a las nuevas generaciones de productores sobre el futuro del aceite de oliva?
Al consumidor, quiero pedirle que valore el origen, la calidad y las propiedades saludables demostradas científicamente del aceite de oliva virgen extra, que es un componente básico de la dieta mediterránea. A los jóvenes, transmitirles que el olivar puede ser un sector moderno, tecnológico e innovador, además de profundamente ligado al territorio. El sector tiene futuro: tenemos que conseguir que producir aceite de calidad sea económicamente viable y socialmente atractivo. Creo que se han implementado muchas medidas en este sentido, de acuerdo con el Plan de Acción del Aceite de Oliva Virgen Extra de Cataluña, que se consensuó con el sector. Debemos continuar trabajando juntos, sector y Administración, para acelerar el cumplimiento de estos objetivos.