En este contexto, el aceite de oliva se posiciona como una de las principales fuentes de grasa cardiosaludable. Más de 1.000 estudios científicos publicados en los últimos 20 años aportan una sólida evidencia sobre los beneficios del aceite de oliva para la salud cardiovascular, metabólica y cognitiva.
“El ensayo clínico español más relevante en nutrición, PREDIMED, demostró que una Dieta Mediterránea enriquecida con aceite de oliva virgen extra puede reducir en un 30 % el riesgo de enfermedades cardiovasculares graves y mejora la supervivencia global”, destacó la doctora Mercedes Fernández, jefa de la Unidad de Normalización e Investigación del COI.
Aunque sus raíces son milenarias, desde la década de 1960 la dieta mediterránea ha ido ganando reconocimiento internacional. Instituciones como la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han impulsado su estudio y, en 2013, la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, tanto por su valor cultural como por sus beneficios para la salud.
Fernández también destacó el papel activo del COI en los avances científicos relacionados con el aceite de oliva y la Dieta Mediterránea, al señalar que "desde hace décadas, el COI participa en proyectos de investigación sobre el aceite de oliva y sus implicaciones en la nutrición y la salud. En colaboración con la Universidad de Navarra, pusimos en marcha en 2019 el portal científico OHIS (Olive Health Information System), una plataforma dedicada a la investigación y difusión de las propiedades saludables del aceite de oliva y las aceitunas de mesa. Es un espacio para investigadores y también para consumidores”.
Efectos sobre la salud cardiovascular
Diversas investigaciones científicas han documentado los efectos beneficiosos del aceite de oliva, especialmente cuando se utiliza como la principal fuente de grasa en la dieta. Entre los hallazgos más relevantes destacan:
- Mejora del perfil lipídico
Las dietas enriquecidas con aceite de oliva reducen los triglicéridos y el colesterol LDL (colesterol “malo”), mientras que aumentan las concentraciones de colesterol HDL (colesterol “bueno”). Junto con la hipertensión, los trastornos lipídicos constituyen un importante factor de riesgo cardiovascular.
- Efecto antioxidante
Diversos grupos de investigadores han identificado en el aceite de oliva virgen componentes menores, como el hidroxitirosol, que desempeñan una importante función antioxidante. Estos compuestos tienen implicaciones relevantes en la prevención de la arteriosclerosis y de sus principales complicaciones, como los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.
- Resistencia a la insulina y obesidad
Las dietas enriquecidas con aceite de oliva, especialmente virgen extra, también han demostrado tener un efecto positivo en el tratamiento de la resistencia a la insulina y la obesidad. Estos hallazgos son especialmente relevantes para la prevención y el tratamiento de la diabetes tipo 2, un trastorno que ha alcanzado proporciones epidémicas en los países industrializados.
- Reducción de la presión arterial
Por último, las dietas que incorporan aceite de oliva también presentan efectos beneficiosos en la reducción de la tensión arterial. La hipertensión, uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, está vinculada a la resistencia a la insulina y constituye un elemento clave en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.