'El AOVE es un pilar demostrado en la prevención de enfermedades crónicas'

Miguel A. Martínez-González. Catedrático de Salud Pública en la Universidad de Navarra (España) y Profesor adjunto de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard (EE. UU.)

En un momento en el que la nutrición está en el centro del debate público y científico, el aceite de oliva vuelve a ser protagonista en el Olive Oil World Congress. En su ponencia dentro del segmento dedicado a salud, ¿qué reflexión le gustaría compartir sobre el papel que puede desempeñar hoy el aceite de oliva en la prevención de enfermedades?

El aceite de oliva es el buque insignia de la dieta mediterránea. No hay ningún otro elemento típico de este patrón nutricional que sea tan específico y tampoco hay ninguno que aporte un porcentaje tan alto de la ingesta calórica total. La dieta mediterránea, rica en aceite de oliva, cuenta con la mejor evidencia científica hoy día disponible para demostrar una relación verdaderamente causal en la prevención de enfermedades crónicas a largo plazo. Esto se debe a que en medicina no se puede ir más allá del ensayo controlado aleatorizado con eventos clínicos duros para demostrar relaciones verdaderas de causa a efecto. Solo el patrón de dieta mediterránea tradicional cuenta con esta evidencia. Para los demás patrones y alimentos que se postulan como saludables esta evidencia es solo observacional, sin intervenciones, sin grupo control y sin eventos clínicos duros a largo plazo.

A lo largo de su trayectoria investigadora, ¿cómo ha cambiado la forma en que la comunidad científica entiende el impacto del aceite de oliva virgen extra en nuestra salud?

Pienso que ha habido un cambio muy relevante durante los últimos 10-15 años en el panorama mundial de la investigación médica en nutrición. El ensayo PREDIMED ha sido muy influyente en los cinco continentes. Este cambio ha llevado a que los mejores investigadores del mundo consideren el aceite de oliva virgen extra como un elemento imprescindible para fomentar un patrón global de dieta saludable.

Durante años se recomendó reducir las grasas en general. ¿Cómo podemos explicar de manera sencilla que no todas las grasas son iguales y que el aceite de oliva puede ser parte de la solución y no del problema?

La respuesta es sencilla. Hoy día no tiene sentido hablar de más o menos grasas. Lo que importa es la calidad de las grasas y no su cantidad. La low-fat diet (dieta baja en TODO TIPO de grasas) fracasó en el mayor ensayo que se ha hecho nunca en nutrición en el mundo, el Women's Health Initiative Dietary Modification trial con más de 48.000 mujeres de 50-79 años de EE.UU. fracasó para demostrar cualquier capacidad de prevención cardiovascular. El fracaso se debió a que se fijó en la cantidad y no en la calidad de las grasas. En cambio, PREDIMED fue un éxito al realizar una intervención basada en incrementar las grasas procedentes de aceite de oliva y frutos secos, ambas de alta calidad.

Más allá del corazón, cada vez se habla más de su posible relación con la prevención de diabetes, algunos tipos de cáncer o el deterioro cognitivo. ¿Qué sabemos realmente a día de hoy?

No hay ninguna duda de la prevención de la diabetes. En PREDIMED, con diseño aleatorizado y comparativamente a un grupo control de dieta baja en grasa, se redujo en términos relativos en un 40% el riesgo de diabetes con la dieta mediterránea acompañada de la provisión gratuita de AOVE.

En ese sentido, ¿importa la calidad del aceite que consumimos? ¿Podemos decir que elegir un virgen extra supone una diferencia tangible para la salud?

Sí, sin duda. Acabamos de publicar en 2026 un importante estudio en el American Heart Journal, con Javier Pérez de Rojas, médico preventivista, como primer autor, donde queda claro que el AOVE ofrece mayor potencia en la prevención cardiovascular. Es un análisis muy completo, con un espectro amplio de enfermedad cardiovascular y con multitud de medidas repetidas de consumo a largo del tiempo.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40907633/

Y si miramos hacia el futuro, ¿qué deberían hacer juntos el sector productor, los profesionales sanitarios y los responsables de políticas públicas para que el aceite de oliva siga consolidándose como un aliado clave de la salud global?

Llevamos décadas propugnando que los gobiernos ponga impuestos a la comida basura y no los usen para recaudar más, sino para subvencionar y abaratar los precios al consumidor de los productos demostradamente sanos, como el AOVE. Espero que algún día nos hagan caso a los científicos.